Las virtudes y la formación humana del directivo

Las Virtudes y la formación humana del directivo1

Con el fin de dar sustento al modelo formativo y a una ética propia, quise mirar en la historia de la humanidad, buscando “modelos de sociedad” que hayan marcado la formación de sus hombres y mujeres, y encontré que nuestras inquietudes, lejos de ser primerizas, concuerdan con otras, que han marcado los mayores hitos de la misma. He aquí el resultado: 

La ética se escribe a menudo, como si la historia del tema solo tuviera una importancia incidental. Esta actitud, nace de la idea de que los conceptos morales pueden ser examinados con independencia de su historia. Incluso algunos filósofos se han expresado como si constituyeran una clase de conceptos intemporales, completa e inmutable. Los historiadores de la moral, en su lugar, tienden a admitir que las costumbres morales y el contenido de los juicios morales pueden variar de sociedad a sociedad. 

Los conceptos de lo correcto y lo bueno, que podrían admitirse como universales no en todo tiempo y circunstancia han significado lo mismo, porque dichos conceptos cambian en la medida que cambia la vida social. Esto no quiere decir que cambian “porque” cambia la vida social; están encarnados en la vida social y cambian de una sociedad a otra.

La historia de “lo bueno” en la pre-filosofía y su transición a la filosofía2

Quienes se sienten llamados a la dirección de personas, siéntanse naturalmente llevados hacia lo hermoso y lo bueno3, libres de espíritu y de corazón generoso4. Se interesen de un trabajo bien recompensado; por un nivel de vida propicio al desarrollo de su inteligencia5.

Su refinamiento se transmita de una generación a otra. Cuiden con igual esmero de las satisfacciones de su cuerpo y de las aspiraciones de su alma. Den gran valor al equilibrio, fruto de la pasión y del razonamiento.

Como personas honestas6, se paguen con la aplicación que ponen a su deber, con el placer que sienten al cumplirlo y se desinteresen del elogio, la estima y el reconocimiento, que a veces faltan7. El líder no se afane por nada que no sea la virtud, espiritual sin subrayarlo, naturalmente amable y bondadoso, de gusto excelente y buen humor, debe amar a la sociedad y amar a sus semejantes. Acogedor, tolerante, benévolo.

En suma todo lo contrario a un egoísta. No ata las cosas a sí mismo sino que actúa y piensa en relación con otros8.

Debe formarse en un ambiente crítico, esforzado y solidario, en comunidad, que le forme para desarrollar las capacidades de aprendizaje y para saber utilizar el aprendizaje.

Esta concepción se concreta en un “programa de vida” cuya clave más significativa es el conocimiento experiencias:

“Profesores y participantes construyen el conocimiento en la experiencia, fruto de la reflexión personal, el diálogo al interior del grupo de trabajo y la discusión general”
La acción formativa

La reflexión, el diálogo y la discusión fundamentan las relaciones interpersonales y la comunicación que produce la construcción colegiada del conocimiento y del ser, siguiendo las Normas de una sociedad bien ordenada: El respeto de la tradición, el culto a la familia, el espíritu de orden, la prudencia y la economía.

Que ell aprendiizajje sea en lla refllexiión frutto de un ttrabajo personal intenso, orden y esfuerzo para producir aprendizajes autónomos9.

Que el cuestionamiento, la comunicación y las relaciones interpersonales, provean los comportamientos y deseos del querer vivir, del querer ser, del querer hacerse y comprometerse.

Para todo ello, como corresponde, búsquese la formación virtuosa: Seis virtudes y siete reglas.

Los hábitos:
El trabajo individual y de equipo.
Las virtudes:

La tenacidad, la transparencia, la excelencia la lealtad y el compromiso y la Honradez: la virtud por excelencia10:

“.., tenemos que analizar la virtud que se forma de la reunión de todas las otras y que hemos llamado honradez: (τιμιότητα), la perfecta virtud, tan hermosa como buena”

Eudemos de Rhodas

Nuestro deber es no tanto el de llevar a todos a la dirección, como preparar sus ascensiones individuales, facilitar por medio de medidas prudentes su tránsito a la dirección.

Hablamos de una “acción formativa” mediatizada por la materia en cuestión, en donde las relaciones interpersonales tienen un significado particular y son prioritarias, pues esta formación dinámica está empeñada en un proceso de maduración personal.

LAS SIETE REGLAS

“Regla 1” 

Todos los miembros del equipo ofrecen apoyo y orientación, confían en el trabajo personal, son responsables del éxito de cada uno, rechazan la mediocridad.

“Regla 2” 

No se mencionan ni aceptan opiniones inútiles, anticuadas, absurdas o manifiestamente falsas.

“Regla 3” 

Todos tratan de probar las conclusiones, no tanto con el número de los argumentos, como con el peso de los mismos.

“Regla 4” 

Están siempre disponibles para que puedan acercarse y hacerles preguntas…

“Regla 5” 

El profesor enseña doctamente y con rigor, no se muestra más familiar con unos que con otros. Emplea todo su trabajo y habilidad para formar personas bien instruidas y con criterio

“Regla 6” 

El profesor explica al inicio, los elementos para reflexionar durante todo el curso.

“Regla 7” 

Nadie se guarda nada de lo que sabe ni de lo que es.

La formación está fundada en el humanismo, un método a la medida del hombre para conocerse a si mismo y perfeccionarse: es el conócete a ti mismo y “homo sum et nihil humani…”, es también dura llamada a la realidad, pero cuan oportuna: “humanum vivit sensus paucis”. 

“Enseñamos lo que somos11”. Debemos volver los ojos hacia el interior, examinar nuestro trabajo y nuestra enseñanza y conectarnos con lo que para muchos de nosotros es más que una vocación: Un programa de vida.

Para el efecto anterior, hacemos una descripción, sucinta, de las “congregaciones” que han dirigido, en su momento al mundo, con su manera de ser y de hacer.

El ateniense: Hermoso y bueno 

“Lo bello es como un resplandor que el bien proyecta”12. Plotino. 

Sutil y crítico de nacimiento, el griego tenía espíritu crítico de sobra y en toda ocasión lo demostraba anchamente.

“Amar la virtud como Sócrates

Ser valeroso soldado como Temístocles

Justo como Arístides

Elocuente como Demóstenes”13.

Pericles. 

El ciudadano romano 

La virtud para el romano de tiempos heroicos, es esencialmente, la virilidad. No excluye la fuerza, no desdeña la energía, abarca la sangre fría, la paciencia en la desgracia y el espíritu de sacrificio por el bien público llevado a límites extremos.

La virtud consiste en apreciar lo recto, útil y honorable, en distinguir lo que es malo de lo que es bueno, en alejar lo vano, vil e infamante. La virtud para el hombre está en conocer todos los valores verdaderos. “En estimar en su justo precio las cosas en medio de las cuales vivimos14(Lucilio) 

Con un ideal laico: La justicia; y un objetivo moral: “Valerse de muchos buenos ejemplos, para invitar al pueblo romano a erguirse15(Tito Livio) 

Un ciudadano romano, por pobre que sea, sentíase muy honrado viviendo en su tierra, cultivando su dominio, educando su numerosa familia, dando ejemplo de una vida dura, regular y sometida a las leyes; además una extrema piedad.

El Bushido 

Un modo de vida y un código para el samurai, una clase de guerrero similar a los caballeros medievales de Europa, influenciado por el Zen y el Confucionismo, dos diferentes escuelas de pensamiento de esos periodos: (Las eras Heian y Tokugawa (S. IX-XII)) El Bushido pone el énfasis en la lealtad, auto-sacrificio, justicia, sentido de la vergüenza, modales refinados, pureza, modestia, frugalidad, espíritu marcial, honor y afecto”

El hombre medieval 

El noble, el burgués, “artesano” y el trabajador.

Vale la pena anotar aquí como en la época medieval, transcendiendo a las organizaciones feudales que tienen obediencia imperial, en donde los señores van reuniéndose alrededor del monarca, constituyen la Nobleza, es así como de la organización secular y “descentralizada”, surge la necesidad de gobernar desde el centro de la monarquía, lo que obliga a establecer un poder central, con el Rey a la cabeza y la nobleza a su alrededor, respondiendo a la necesidad de un “gobierno centralizado”, y, donde la nobleza no acata la nueva organización, surge la burguesía que hace sus veces.

El orden dual centro – territorio, característico del régimen monárquico, alberga el elemento que empieza a surgir en el siglo XIII: La ciudad.

Aquí se sitúa la burguesía, en la cual la monarquía busca su estabilidad económica. Se dedican los burgueses a dos actividades importantes: el comercio y el cultivo del saber, delante de esas actividades, se encuentran todos los obstáculos nacidos de la dificultad del comercio y de la movilización, recordemos que las monarquías son territoriales y dentro de ellas aún se sitúan los señores feudales quienes regularmente han aportado a su sustento, como la nueva estructura territorial demanda un radical cambio en el sistema de comercialización de los productos, propugna por el uso cada vez más acentuado del dinero16.

La liberación del siervo con relación a la adscripción territorial, le da la posibilidad de moverse en un espacio más amplio y se asocia al artesano, para percibir un salario, el obrero constituye la base de desarrollo, porque de allí radica el aumento de la demanda, base del mercado, en contrapartida, ese hombre “libre”, “libre del señor (feudal)” debe instalarse donde es reclamado por la iniciativa industrial, lo que significa en la mayoría de las veces el tener que trasladarse a la ciudad. El hombre que se aviene a conseguir la libertad de desprenderse de las ataduras territoriales, y se inscribe en la carrera de ser libremente objeto del pago de un salario, se coloca en la necesidad de luchar solo por su propio beneficio, y al percibir su salario, pasa a ser objeto de la producción y el fin último del consumo de su propio producto.

La Generación de riqueza 

…Un traspaso del compromiso económico de la monarquía: Es posible enriquecerse, y precisamente al margen de la gestión estatal, o solo así.

“El origen de la riqueza de cualquier forma social humana es el trabajo17.”

El trabajo en el mundo moderno, el que genera la riqueza, se desarrolla especialmente en la empresa y el empresario se obliga a responder por que las personas tengan trabajo, para que puedan generar su riqueza, obligándose de manera inmediata no solo a la generación de empleo, sino también procurar cada día más la posibilidad de que les sea más fácil dicha generación de riqueza y con ello, se obliga a tener que permitir o propiciar que las personas aprendan nuevas y mejores formas de generar esa riqueza, que les es absolutamente necesaria y por ello, se preocupa por su capacitación.

El hombre del renacimiento 

“Mis ojos ávidos de belleza, mi alma ávida de salvación, no tienen otra virtud para subir al cielo que la de contemplar las formas hermosas”18. Miguel Ángel 

El hombre del renacimiento profesa una fe religiosa en la belleza del mundo, en el valor de la vida, en la capacidad dada al individuo de imponer su ley a la naturaleza.

El ideal del renacimiento: El equilibrio entre cuerpo y espíritu, ama la gloria, alaba la energía, lo que el hombre quiere todo lo puede. Nace el patriotismo.

El renacimiento produce al humanista. El humanismo trata de escapar del despotismo de los teólogos y para ello se deja dominar, deslumbrar, por los escritos de los antiguos, profesa un amor definitivo por las bellas artes y a las letras. Condena la astrología y es escrupuloso moralista. Defensor del libre albedrío, teniendo sumo cuidado por la dignidad humana.

Gentes libres, bien nacidas, instruidas, que conversan en compañía honesta. Tienen por instinto un agujón que siempre las mueve a hechos virtuosos y las retira del vicio. Creen en la omnipotencia de la razón.

El honesto francés 

Modelo de honestidad, de saber, de prudencia y de dulzura:

El hombre honesto es un hombre cortés que sabe vivir; -Apaciguamiento-,-Regularidad-,-Orden-,-Disciplina son sus virtudes.19

Faret exige que se distinga por la pureza de sus costumbres y la integridad de su fe. El hombre honesto ante todo debe amar a la sociedad y amar a sus semejantes. Debe ser acogedor, tolerante, benévolo. Es en suma todo lo contrario a un egoísta. No ata las cosas a si mismo sino que actúa y piensa en relación con otros. Ah!… y otra virtud indispensable: La naturalidad

El hombre honesto sabe “un poco de cada cosa y nada del todo” a la francesa20:

Buen gusto innato.

Refinamiento adquirido.

Estética inconsciente.

Razón triunfante.

Imperturbable buen sentido Y …

Grandeza y altura morales.

El honesto francés vive. ¿y qué es vivir?

Es gozar de bienes reales en tranquilidad, hacer uso del tiempo y de la ociosidad, cumplir con los deberes debidos al ser supremo. Renunciar a favor de los demás lo que corresponde a sí mismo.

Un hombre honesto se paga de la aplicación que pone en su deber, con el placer que siente en cumplirlo y se desinteresa del elogio, la estima y el reconocimiento que a veces le faltan.

El gentleman inglés 

Su carácter es humano e igual. No habla duramente a sus domésticos de manera que estos reciben sus órdenes como favores y no como deberes. Es positivo, práctico a ras del suelo. No gusta de la lectura pero es amante del teatro. La conciencia de grupo, el espíritu de colmena son fuertísimos en ese pueblo.

Lo que distingue al gentleman es la soltura para moverse en la buena sociedad y pertenecer a esta clase de gentes con el asentimiento de quienes la componen.

Debe tener prestancia y no la hay sin riqueza y no solamente tratará de tener una hermosa mansión provista de todas las comodidades y de un numeroso personal, sino que tendrá además buenos trajes, será un elegante. Es un hombre respetable, y es faltarse a sí mismo vestir mal.

Se hará una altísima idea de sus deberes de hombre, de todos sus deberes: Para con Dios, para con el prójimo, para consigo mismo.

“Seamos escépticos, pero escépticos piadosos”21

El gentleman estima que la calidad del hombre se ve en su conducta.

Las cualidades que lo distinguen:

Su apariencia, sus modales, su forma de vestir.

El carácter de sus relaciones con los demás.

Su deseo de participar honorablemente en la conversación de las sociedades que frecuenta y su aptitud para ello.

El individuo, a juicio de Kipling vale no por lo que piensa sino, por lo que realiza.

La public school es el escenario de dicha formación, está situada en el campo, vasta, bien aireada, rodeada de parques floridos, de verdes céspedes propicios para el juego. La educación prima sobre la instrucción.

Lo que admiro dice Disraeli de los hombre formados en la public school es que viven a pleno aire y sobresalen en los deportes atléticos. No saben sino un idioma, no leen nunca. No es una educación completa, pero es la mejor educación desde los griegos. No palidecen sobre los libros, no se ensayan en concursos que harán del muchacho un mandarín, un gran letrado.

¿Para qué va a la escuela?

En parte porque tiene deseos de ir. Para convertirse en un buen inglés, útil, servicial, verídico, un gentleman, un cristiano. Allí vive feliz, sale satisfecho, consciente de haber aprendido mucho. ¿griego, latín? No, una vez mas; pero sí el sentido de una disciplina, el espíritu de grupo.

“Callar es un ideal inglés, como el hablar bien es un ideal latino.” Este crea una sociedad más amable,; aquel individuos más concentrados, mas reflexivos, más inclinados a la acción.”

Los puritanos han fundado a Inglaterra con el ejercicio del deber, la práctica de la justicia, la obstinación para el trabajo, la reivindicación del derecho, la resistencia a la opresión.

Entran en el ideal del gentleman algunos de los elementos morales de que se forma el ideal heleno, noble de cuerpo y de espíritu, y del romano, orgulloso de su libertad de hombre y de su calidad de ciudadano.

Glosario griego 

Αγαθος. (agathosh). Benigno

Αρετη (agueti). Virtud

Κακος (kakosh). Malvado

Υβρις (ivoris). Vituperio

Ερινυες (ernies). Erinias, servidoras de la justicia

Νομος (nomos). Convención, costumbre y hasta ley

Φύση (fisi). Naturaleza

Τιμιότητα (timiotica). Honradez

EJEMPLO
Some more text with a footnote.4


1. La Formación humana del directivo es un artículo escrito por Francisco Javier Bernal V. Para que sirva de base para la discusión, no para describir una gestión adecuada o inadecuada de una situación determinada.. Sustentan este ensayo modelos que la humanidad ha desarrollado a lo largo de la historia y forman su anexo. Las aseveraciones contenidas en el presente documento comprometen solo a su autor.

2. Ver “la historia de la ética”
3. A la manera del ateniense.
4. Como el ciudadano romano.
5. Del gentleman inglés.
6. Del honesto francés.
7. Del honesto francés.
8. Solidario, como el honesto francés.
9. Autonomía
10. Eudemos de Rhodas.
11. Parker Palmer.
12. Plotino
13. Pericles
14. Lucilio.
15. Tito Livio
16. Este es escaso y de poco valor de intercambio.
17. F. J. Bernal V. Riqueza sin Trabajo es especulación (A. Arcila)
18. Miguel Ángel.
19. El hombre honesto se distingue del hombre de bien que corresponde a la religión. El hombre galante que tiene una calidad particular: su generosidad y su franqueza. El hombre de honor que es un hombre de palabra; y esto atañe a la probidad.
20. El ser sabio, el poseer mucha lectura es encomiable, pero el decir buenas cosas sobre todo lo que se le presenta y decirlas agradablemente es algo que el espíritu no puede superar: Es la obra maestra de la inteligencia.
21. Kipling.

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